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Historia

Nacimiento de las Sociedades

Sagardotegia ez ezik, talde bakoitzak tabernaz taberna bueltaka ez ibiltzearren bere lokala edukitzeko nahia ere badatza elkarteen sorreran

Primera época

Las ventajas que se encuentran en una Sociedad son múltiples.
El grupo humano tiene afinidades comunes; no hay un propietario, lo son todos los socios
Antes del derribo de las murallas, la población vivía abigarrada, concentrada en un espacio urbano mínimo. Cada casa estaba estratificada por alturas, viviendo en los pisos más altos y en los áticos las clases sociales menos dotadas. La convivencia diaria imponía formas de sociabilidad informal, o espontánea, con gentes de otros oficios, en la misma casa (en las escaleras, en el portal y en las relaciones de vecindad) o en la vía pública (los soportales de la Plaza Nueva, la sidrería y la taberna). La nueva ciudad que surge en el Ensanche Cortazar produce una segregación de espacios donde cada segmento social está perfectamente diferenciado y aleja al extrarradio a las clases más humildes.

En esta situación, la burguesía y el turismo de alto nivel - el único existente entonces - disfrutan del ocio en lugares exclusivos como el Casino y los cafés. Entre 1876 y 1885, para satisfacer la demanda, se abrieron 14 cafés en el centro de San Sebastián. En cambio, la sociabilidad más popular seguía teniendo como punto de encuentro los sagardotegis y las tabernas.

El sagardotegi urbano, en el origen de la Sociedad
El sagardotegi urbano, en el origen de la Sociedad
Las sidrerías ocupaban los sótanos de alguna casa, comunicándose con el exterior a través de una estrecha y empinada escalera. El lugar era fresco y oscuro filtrándose la claridad a través del tragaluz que daba a la calle. Quedaban en penumbra las enormes kupelas donde se almacenaba la sidra. Al fondo ardía el carbón de leña asando las sardinas recién traídas a puerto. Pero las sidrerías urbanas van desapareciendo al extenderse el consumo de vino entre la población y la clientela fiel debe salir a los alrededores para degustar la sidra. En la ciudad quedan las tabernas, nada menos que 73 en 1870 y 106 en 1882. El Ayuntamiento, a instancias del vecindario, impuso una normativa rígida en los horarios de cierre limitando el ámbito de sociabilidad.

Esta situación provoca - y acelera - el nacimiento de las Sociedades Populares. Las ventajas que encuentran en una Sociedad son múltiples. El grupo humano aquí es más seleccionado y tiene afinidades comunes; no hay propietario - lo son todos los socios - que ponga malas caras cuando se pasan toda la tarde sin hacer consumición, como ocurre en la sidrería y en la taberna; las consumiciones son más económicas al no existir beneficio industrial; no hay las aglomeraciones ni el control horario para el cierre de un lugar público, etc. Además, en la Sociedad puede desarrollar sentimientos y aficiones que son comunes a otros socios, ya sean deportivas, benéficas, culturales o de carácter recreativo.

Así se explica el auge de las Sociedades Populares.


Más tarde

En la Sociedad se desarrolla una terapia de grupo que alivia las tensiones de cada día. Los alicientes y ventajas que ofrece el sistema "Sociedad Popular", que acabamos de describir, siguen plenamente vigentes en los siguientes años. Solo que ahora los protagonistas y las motivaciones se diversifican. El objetivo puede ser crear grupo de Tamborrada, participar en Carnavales, mantener y promocionar una cultura propia (las Casas Regionales), fomentar las relaciones de grupo (Colegios Profesionales y grandes clubes) o incidir en la realidad político social (los elkarteak de la izquierda abertzale). Estos fines se solapan y complementan con otros, de muy diversas facturas, pero basados en un ideal de convivencia y encuentro, alrededor siempre de la gastronomía. Para la mayoría es éste el único objetivo. Mezclados por edades y profesiones, sin barreras que impidan la libre comunicación, en la Sociedad desarrollan una terapia de grupo que les alivia de las tensiones de cada día.

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